Es la pregunta que más nos hacen y casi siempre se plantea al revés: «¿cuál es más barata?». La pregunta útil es otra.
Qué cubre cada una
La responsabilidad civil responde por el daño que le causes a otros: su vehículo, sus bienes, su integridad. No repara el tuyo. El todo riesgo añade tu propio vehículo: choque, hurto, incendio, daños por terceros.
La pregunta que sí ayuda
Si mañana el carro desaparece, ¿puedes reponerlo sin que eso desordene tus finanzas? Si la respuesta es no, el todo riesgo deja de ser un lujo.
Dos casos donde el todo riesgo casi siempre conviene
- El vehículo está financiado. El banco suele exigirlo, y con razón: si se pierde, la deuda sigue.
- Es tu herramienta de trabajo. Sin carro no hay ingreso, y el tiempo sin reponerlo cuesta más que la prima.
Y uno donde puede no compensar
Vehículos muy antiguos, cuyo valor comercial es bajo: la prima puede acercarse demasiado a lo que la aseguradora pagaría por pérdida total. Ahí conviene revisar los números caso por caso.
El SOAT, en cualquiera de los dos escenarios, sigue siendo obligatorio y no sustituye a ninguna de las dos.